Por qué importa el cribado
Las complicaciones del pie en la diabetes son en buena parte prevenibles mediante la detección precoz de la neuropatía y la enfermedad arterial periférica. Por eso las guías clínicas recomiendan una exploración periódica del pie, con una frecuencia que depende del nivel de riesgo de cada paciente.
Componentes habituales de la exploración
Exploración neurológica
Valora la sensibilidad protectora, habitualmente con el monofilamento de 10 g en puntos plantares, complementado con la sensibilidad vibratoria (diapasón) u otras pruebas según el protocolo del centro.
Exploración vascular
Incluye la palpación de pulsos pedios y tibiales posteriores y la valoración de signos de isquemia; cuando procede, se recurre a pruebas adicionales como el índice tobillo-brazo.
Inspección y biomecánica
Revisión de la piel (hiperqueratosis, fisuras, úlceras), deformidades y puntos de presión, así como del calzado. Documentar la localización de las lesiones facilita el seguimiento entre visitas.
Estratificación del riesgo
A partir de los hallazgos se clasifica al paciente en niveles de riesgo, lo que determina la frecuencia de revisión y las medidas preventivas. Registrar esta estratificación y su evolución es esencial para la continuidad asistencial.
Artículo divulgativo dirigido a profesionales. No constituye una guía de práctica clínica ni sustituye los protocolos oficiales ni el criterio del profesional sanitario.
Para saber más
Se recomienda consultar las guías de referencia actualizadas, como las del International Working Group on the Diabetic Foot (IWGDF).